«Wendy Leyva Ferrer» habla en nombre de su pareja Roberto Hernández, a quien un desalmado con auto azul atropelló y arrastró por dos kilómetros en Iztapalapa. Pero, oh sorpresa, la Fiscalía local parece que se le olvidó hacer su parte en el asunto.
Según la declarante, que aclaró que Hernández era de los buenos, resulta que las autoridades «sensiblemente» no han movido ni un dedo para investigar o informar sobre el caso. Un verdadero ejercicio de empatía y eficiencia.
Mientras tanto, la «sensible» Fiscalía dejó a la pobre mujer preguntándose si para el viernes, una semanita después del incidente, le caerán con una pista. ¡Qué eficacia y agilidad, mis queridos funcionarios!
El coche maldito hizo de las suyas el 3 de enero en plena vía pública, arrastrando a Hernández como si fuera basura, y todo lo que la fiscalía piadosa y diligente ha hecho es iniciar una indagatoria por homicidio culposo. Claro, eso si deciden no verlo como una simple «tragedia accidental».
Pero lo mejor es que la persona responsable parece ser tan fantasmal como la eficacia de la Fiscalía, andan más perdidos que carnada en peluquería. Mientras tanto, Wendy tuvo que esperar horas para identificar el cuerpo de su marido sin que nadie le tomara una declaración. ¡Perfecto, como si hubiera ganas de chisme en medio del luto!
Y para cerrar, la pobre mujer tiene que soportar la difamación gratuita en redes sociales, donde inventan historias de asaltos y maldades que nada tienen que ver con «el buen Roberto». Un cóctel exquisito de injusticia y pésima comunicación por parte de nuestras brillantes autoridades. ¡Chapeau!
