En semanas inician obras para renovar la L3 del Metro
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, señaló que, al parecer, por fin se dignarán a meterle mano a la ‘joya’ del Metro capitalino, la Línea 3, ese tramo olvidado y decadente que en su currículum presume hundimientos y fallas eléctricas a granel.
¿Cuántos años tendrán que pasarnos de pura mugre para que las autoridades hagan algo al respecto? ¡Ni que los trenes fueran dinosaurios! Ah, pero no, ahora sí les preocupa la modernización y bla bla bla.
La Bruja, digo… digo, la Jefa de Gobierno resaltó la importancia de arreglar la ruta de la desolación, que transporta almas perdidas de un lado a otro, pero que por años ha sido más inconsistente que los versos de un poeta en crisis existencial.
Y ahora anuncian la millonaria cifra de inversión para salvar el pellejo de este desastre sobre ruedas: 41 mil 79 millones de pesos. ¿Y a quién le caerá la lanota perdida por tanta corrupción, eh?
Pero no se preocupen, que según la morenista, con esa lana piensan adquirir 45 trenes nuevos. ¡Ahh claro, porque la respuesta a todos nuestros males está en los trenes nuevos, no en la honestidad de los que manejan esta carreta!
Y ¿qué tal las quejas en redes sociales? ¡Ah, eso a quién le importa! Gente esperando más de 10 minutos en estaciones atiborradas como pichones en jaula. Pero total, siempre hay alguien más interesante que tú en Twitter, claro que sí.
Para no variar, la rehabilitación empezará de la forma más improvisada posible, por la estación Universidad, y eso sí, hasta después del Mundial de Futbol, porque primero hay que disfrutar del desmadre apocalíptico de las obras en pleno verano.
Y, según la pastora Brugada Molina, con estas acciones pretenden aumentar la capacidad de pasajeros, reducir ¡un 35% de energía! Wow, se les olvidó mencionar que también piensan resolver la pobreza mundial y llevar humanos a Marte en coche.
La ruta se queda corta con sus 47 años de clase obrera rodante, desgastada y olvidada, pero eh, ¿quién necesita trenes en buen estado cuando se puede tener corrupción y chanchullos de por medio?
Pero no acaba ahí, no, que según los mandamases, esto de la modernización será una epopeya que concluirá recién en 2028. ¡Qué emoción! Ya me veo llegando a la tercera década del siglo XXI y en el Metro todavía usando linternas como antorchas.
Ah, pero lo mejor, 7 escaleras mecánicas y un elevador en la estación Universidad. ¡Casi tan revolucionario como la invención del pan rebanado!
En fin, mientras todo esto siga igual de oxidado que las vías del Metro, no hay modernización que valga. Pero bueno, ya saben, «pa’lante» y a esperar otros 50 años para que a alguien se le ocurra remediar el desastre que tenemos como transporte público en la CDMX. ¡Salud!
