En medio del circo de sanciones y bloqueos, el nefasto Donald Trump sale nuevamente a escena con sus geniales decisiones sobre lo que le conviene a su país. Ahora resulta que el presidente estadounidense, en un acto de pinche generosidad para los suyos, acuerda la importación de crudo venezolano por un modico precio de hasta 2 mil millones de dólares. ¡Qué majestuoso, ¿no?!
La bolsa del crudo Brent se fue al carajo, perdiendo 74 centavos, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) de EEUU cayó 1.14 dólares. ¡Qué desgracia! Y todo por la estruendosa noticia que Trump anunció como si regalara caramelos en una fiesta infantil.
En un giro de trama, resultó que los envíos petroleros a China ahora se desviarán a EEUU, según las fuentes chismosas de Reuters. ¡Qué casualidad, no se esperaban eso los inversionistas! Y es que Venezuela tiene más crudo embargado que planes de Trump de hacer el bien.
Pero la cereza del pastel es la «captura» de Maduro el fin de semana pasado. ¡Qué película! Según Trump y sus secuaces, estaban salvando al mundo del malvado Maduro que solo quería robarle su precioso crudo. Y como si fuera poco, EEUU se embolsa un petrolero ruso en el Atlántico, vinculado a Venezuela. ¡Todo muy legítimo!
Mientras tanto, EEUU también sufre, con sus reservas de crudo cayendo como nunca en 3.8 millones de barriles. Pero tranquilo, que las reservas de gasolina aumentan para que no falte fiesta en la Casa Blanca.
En resumen, Trump juega a las muñecas rusas con el petróleo, Venezuela se atraganta con sus barriles y los inversores solo ven dólares volar. ¡Qué vida, señor presidente! ¡Lamentable, no aguantamos tanta cordura!
