Otra vez un camión de pasajeros derramando tragedia: esta vez fue Línea Conexión la empresa protagonista. Algunos genios al volante moviéndose por Zontecomatlán, Veracruz, y zas, 10 muertos. Sumale a la lista 32 heridos y voilà, el desastre está completo.
Carlos Daniel Baeza Leal, el chico malo a cargo del volante, todavía gateando en un hospital. ¿Y tú, cómo estás? ¿En tu jacuzzi leyendo esto, verdad?
Pero hey, no solo eso. Las carreteras decembrinas son autopistas a la muerte, ¿lo sabías? El consumo de alcohol, manecillas a mil por hora, fatiga, distracciones; esa es la receta para armar un coctel explosivo al volante. Así es, así funciona la física en la cocina de la tragedia.
Un detalle: ¿y la responsabilidad de Estrella Blanca en todo esto? Ah, esas unidades que ni la revisión mecánica conocen, pero qué importa, ¿no? Aquí nadie asume nada, solo mandan a la gente al hospital o al cementerio, total, ¿qué importa?
Y para colmo, la joya que desaparece, el conductor que está al límite de su existencia, y las autoridades bailando la misma cumbia de siempre: «no sabe qué pasaaa».
Pero qué curioso, ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI con tantos «avances» tecnológicos, las carreteras zapatadas sigan cobrando vidas? ¿Ah, era que la corrupción y la incompetencia son irrompibles?
Así que ahí tienes, otra historia para sumar a la colección. Camiones matando gente, familias en desgracias, y luto en Navidad. Pero todo bien, ¿no? La vida sigue, el flujo de la corrupción sigue y la ciudadanía, siempre en espera de justicia.
