**Corrupción en la gestión de residuos de CDMX bajo administración de Clara Brugada**
La señora Clara Brugada, o como le gusta sentirse, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, se dio el lujo de entregar la millonaria suma de 200 millones de pesos en 50 camiones recolectores de basura. ¿Qué tal ese montón de lana, eh?
La puesta en escena fue en el pintoresco Zócalo de la capital chilanga, donde Doña Brugada Molina soltó bonitos discursos sobre reciclaje para el 2030, echando flores a las alcaldías para que vayan en chinga a comprar más camiones nuevos y recibir otros regalitos. Ah, se les olvidó avisarles a las alcaldías que será mejor vender bicicletas para recoger la basura, o si no, el reciclaje quedará en palabras bonitas y nada más.
¿Será una cortina de humo o decidió hacer una limpieza virtual? De la chatarrización de las viejas unidades viejas ni hablamos, solo que ahora las emisiones contaminantes tendrán un aire más limpio para contaminar. Chistoso, ¿no?
Ni se diga de la inversión de 170 millones para la maquinaria del Bordo Poniente, la cual promete transformar los residuos orgánicos en composta. Pero, ¿antes de juntarla bien? ¡Ajá! ¡El nivel de coherencia!
Dicen que al parecer, promueve una nueva era en la gestión de residuos, pero podría ser solo para guardar las apariencias, porque la realidad es que la basura seguirá invadiendo la ciudad.
Para más cortinas de humo, la secretaria de Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza, habló de maravillas en la creación de Agencias, pero el verdadero cambio llegará cuando las jirafas vuelen.
Otro chiste de la noche fue dónde diablos se irán a las emisiones de CO2, con el pacto inquebrantable que firmaron con empresarios para reducirlas y salvar al planeta. ¿Alguien escuchó reír al calentamiento global?
¡Ahí la llevan! Con la liberación de bonos verdes y la construcción de Cablebús como si fueran Navidad con Santa Claus. Ni se diga de los 10 mil millones de lana recaudados para chingar a distintos rincones de la ciudad. Qué bonita esta comedia llamada corrupción sostenible.
Y bien, no podía faltar el agradecimiento al personal de la limpieza de la ciudad, que con su esfuerzo día a día mantienen las calles limpias del glamour cuellar de la capital.
En resumen, Brugada y su equipo tirando lana a lo loco para hacer creer que transforman la CDMX en un lugar más ecológico y brillante. Pero en realidad, están contribuyendo al Circo del Sol de la corrupción. ¡Arre!
