Familiares y amigos de tres estudiantes desaparecidos del Tecnológico de Acapulco decidieron hacer un acto directo para exigir respuestas a las autoridades. ¿Qué mejor forma que cerrar la Costera Miguel Alemán, una de las avenidas más transitadas del puerto? Así es, así comenzó el show.
Como en cualquier protesta, los manifestantes identificaron a las tres víctimas: Raymundo Ramos Soto, Irving Antonio Cebrero Vieyra y Víctor Jahuetzel Mendoza García, quienes se esfumaron sin dejar rastro el 20 de diciembre, cerca de la playa Mimosa. ¿Dónde están? Ni la mamá de Tarzán los encontró en la selva.
La desesperación de los familiares no es para menos, caray. Dicen que las autoridades no les han dado ni una mijita de información. Y aunque hallaron el carro de los chavos, ni con eso logran conectar los puntos. ¡Qué eficiencia en la investigación, señores de la FGE de Guerrero!
Para darle más sabor al asunto, los inconformes demandaron a la fiscalía que ponga manos a la obra y encuentre a los desaparecidos. ¿Qué buscan, peticiones de trabajos manuales? ¡Acción, ustedes nos informan y nosotros criticamos! Por supuesto, la puntada afectó a los turistas y polis tuvieron que hacer malabares viales para calmar a la chusma.
¿Y saben qué más? Si no hay resultados pronto, estos parientes indignados amenazan con llevar su circo a otros lugares, como la caseta de peaje La Venta. ¡Imagínense el caos! Menuda gota que derramaría el vaso de las autoridades despreocupadas.
Esta historia nos confirma una vez más: en México, mientras unos se van de vacaciones, otros luchan por encontrar a sus seres queridos. ¡Qué país, qué maravilla! Recuerden, informados con La Razón, porque perderse los patinazos de nuestras autoridades sería un pecado. ¡Qué miedo!
