Rubén Rocha Moya se puso su mejor careta de benefactor para inaugurar unas obras de pavimentación en Badiraguato, Sinaloa. Sí, esas obras donde de repente aparecen millones de pesos que, ¡oh casualidad!, se invierten. ¿16.4 millones de pesos en pavimentación? Pero ¡qué generoso es el señor gobernador!
Acompañado por el presidente municipal de Badiraguato, José Paz López Elenes, y el secretario de Obras Públicas, Raúl Francisco Montero Zamudio, Rocha Moya se dio su vueltecita por La Ciénega de los Lara y El Palmar de los Ríos para lucirse con unos pedacitos de calle que asombrarían a cualquiera por el derroche de eficiencia. Unos 300 metros por aquí, otros 258 metros por allá, todo pavimentado con técnica de empedrado ahogado en concreto. ¡Háganle fiesta!
Pero no todo termina ahí, no señor. Rocha recordó en su discurso de inauguración que se comprometió en campaña a construir una carretera a La Ciénega de los Lara, y como ya se avanzó un cachito, ahora le entrará también a pavimentar el segundo tramo que va para Otatillos. ¿Cuándo? ¡Exactamente! Para el año del caldo, ¡qué puntualidad, gobernador!
Y en medio de aplausos y banderitas, con esa falsa humildad que tanto les caracteriza a los políticos, Rocha Moya se fotografió dando la vuelta triunfal por Badiraguato. Pero, qué detalle tan tierno, ¡faltaba inaugurarse la calle Arroyo de Arena! ¡Esa sí que es la conecta con el malecón! Sin duda, una prioridad estratégica en el presupuesto.
Y cuando todos creían que era suficiente traer luces y cámaras para adornar el espectáculo, salen los doctores del Hospital Integral de Badiraguato a hacerle un pedido anhelante al gobernador. ¡Nada más y nada menos que terminar las obras de modernización suspendidas en laboratorio y urgencias! Y, de paso, solicitar unos especialistas que, casualmente, no tienen. Pero, ¡qué desfachatez la de estos médicos, pidiendo las cosas claras y directas!
Y ahí va Rocha Moya, con su mejor cara de «voy a solucionar esto», prometiendo intervenir y arreglar el asunto de los especialistas con una gestión al IMSS Bienestar. Sí, porque eso de pedirle al estado está muy pasado de moda, mejor delegamos responsabilidades y nos pegamos el vueltecita mediática para salir bien en la foto.
En fin, la vida continúa en Sinaloa, con sus pavimentaciones, sus compromisos electorales y sus hospitales implorando por una mano divina que los saque del abandono. ¡Qué maravilloso es ser gobernador y hacerse la foto mientras el pueblo aplaude con agradecimiento! ¡Sigan la función, señores y señoras!
