A 43 días de la aparición del gigantesco socavón en Iztapalapa que se tragó a un camión de refrescos, por fin, por arte de magia y sin padrinos ni madrinas, los trabajadores del gobierno capitalino concluyeron la reparación del mega hoyo en la Calle 4 y Avenida 5 de la colonia Renovación. ¿Con quién se hicieron el milagro? Bueno, según la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua), el gigantesco hoyo se formó por asentamientos naturales del terreno. Qué casualidad, ¿no?
Para remediar semejante desastre, remplazaron un tramo de 15 metros de la tubería dañada y zapatearon con una placa revestida con fibra de vidrio de alta resistencia. O sea, echando cemento, mano de obra y maquinitas con 50 obreros especializados para que todo quedara bien bonito. Seguro había que cerrar la calle porque el tamaño del destrozo requería un parche a nivel de Cirque du Soleil.
Y no podía faltar el espectáculo al estilo Hollywood, con el desazolve, la colocación de la tubería de última moda, grúas levantando cosas pesadas y, claro, el relleno de concreto estructural para darle ese toque chic al socavón, porque si algo tiene que caer, que caiga con estilo.
Por si fuera poco, también se hicieron rollos de carpeta asfáltica para dejar la avenida lista para el paseo. ¡Y hasta hubo censo de viviendas en riesgo! Qué bonito, ¿no? De película. Todos los vecinos agradecidos… O no. La cosa es que con la reaperura, el gobierno se rasca la panza diciendo que la zona quedó «estabilizada y segura». Más tranquila para que paseen los niños y los perritos por la colonia.
Ahora que han hecho magia, ¿cuándo le van a entrar a otras cosas igual de importantes y peligrosas en la ciudad? Cuídense del pavimento que no sea donde esté el parche nuevo, mejor súbanse a las banquetas que ya están listas o corran por la colonia Renovación como si fuera el nuevo Six Flags de la alcaldía. De película, ¿eh? ¡Háganse para allá!
