Con balaceras y bloqueos, el fin de semana violento deja nueve víctimas en Sinaloa. ¿Cuál es el chisme? Pues que la violencia se apoderó de Culiacán, Navolato y Escuinapa con un saldo sangriento que nadie quiere ver, pero que todos comentan en la esquina de la cuadra.
¿Qué hay de nuevo en el rancho? Pues que el sábado, en Culiacán, hubo un par de finados en el cruce de la calle Arroyo y Agua Prieta, a plena luz del día. Por si fuera poco, el Ejército se tuvo que aventar al ruedo para asegurar la zona. ¡Imagínate lo tranquila que está la ciudad!
Ah, pero eso no es todo, porque en otro episodio lamentable, un motociclista recibió plomo a discreción en una cancha de voleibol en la colonia Las Coloradas. La cosa está tan brava que hasta en las colonias más tranquilas hay algo de acción.
Y como para no perder la costumbre, en Navolato también hubo su buena dosis de violencia. Un morrito se fue al otro barrio tras ser atacado por un comando armado en su propia casa en Toboloto. ¡Vaya despertar más anormal!
Pero espera, que todavía hay más. En Escuinapa, la mañana del domingo, dos inocentes se encontraron en medio de una balacera entre malandros y desafortunadamente perdieron la vida. Uno de ellos era un peatón que se ganaba la vida arreglando lavadoras y terminó en el suelo, y el otro, un taxista de la tercera edad, fue alcanzado por la violencia desatada en el centro de Escuinapa. ¿Qué tal, eh?
La historia se repite y parece que la violencia no conoce límites en Sinaloa. Mientras tanto, las autoridades se quedan viendo la película en 5D y la población, ¡a temblar! Lo único cierto es que la situación en esta tierra está más candente que las quesadillas en la feria. ¡Aguas con andar por esos rumbos porque la muerte anda suelta!
