Clara Brugada, alias «La Jefa de Iztapalapa», saca pecho anunciando a bombo y platillo sus grandiosos planes de obras para el nuevo año, ¡qué desfile de gloria! Dos mil 26 obras pa’ todos, ¡a los cuatro vientos!
Desde la alcaldía futbolera de Iztapalapa, la mandamás Brugada presume que, aunque algunas obras fueron iniciadas en el 2025, se «remodelan» para brillar en su mejor momento en el 2026. ¡Qué ingeniosa manera de reutilizar la chatarra!
Pero ojo al dato, el Gobierno se las trae. ¡Va a tirar la casa por la ventana con la remodelación de planteles y la construcción de una Universidad de las Artes! ¿Qué tal eh? A ver si salen artistas estilo chingón como los políticos de ahora.
Y para Iztapalapa el plato fuerte, más de dos mil millones («con m» de milloncitos) en drenaje pa’ que Iztapalapa no se inunde. ¡Por fin! Parece que con eso se van a bañar bien los habitantes.
Pero no acaba ahí, mis queridos lectores. La Brugada anunció una cantidad indecente de obras de agua para la ciudad, además de canchas deportivas y albergues para migrantes. Parece que está armando un parque de diversiones.
¡Y no se vaya, que aún hay más! Hospitales, clínicas, rutas del ajolote y hasta un parque elevado que debe ser pa’ que los políticos se sientan como Dioses bajados del Olimpo.
En fin, entre ciclovías, biciestacionamientos y trolebuses, la Jefa de Iztapalapa está cocinando un guiso que promete transformar la ciudad. Pero bueno, habrá que ver si las promesas no son pura calabaza como en la época de Halloween.
Por lo pronto, quedamos atentos a ver si el 2026 nos trae la verdadera fiesta de las obras, o si nos quedamos con la resaca de siempre. ¡Vámonos al baile del derroche y la ocurrencia! ¡Pa’ qué salga el sol por Antequera, señores!
