La economía mexicana tuvo un respiro en octubre con un ligero crecimiento del 1.0% en el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) respecto al mes anterior. ¿Qué tal? Aunque se veía mal, y sigue débil cerrando el año, ¡alguien levanta la mano para decir «presente!»
Pero no nos emocionemos mucho, que lo que viene no pinta bonito. Los analistas ya empezaron a mojarle la oreja a noviembre y diciembre diciendo que se avecina una desaceleración. ¡Pero qué novedad! Si hay algo que ha caracterizado a la economía mexicana en los últimos años es ese ir y venir, como parada de camión en hora pico.
Y ahí viene el brindis: estiman que para el cierre del próximo año, el PIB será de un modesto 1.5%. ¡Apúntale ahí en la libreta de objetivos! Total, llevamos tres años seguidos por detrás del 2.0%, ¡rompiendo récords sin despeinarnos!
De hecho, las actividades primarias subieron un 1.4%, ¡sale el sol en el campo! Mientras que las secundarias… ah, las secundarias. ¡Quién las entiende! ¡Las manufacturas se desploman un 0.3%! Pero la construcción les hace la competencia con un robusto 3.8%.
En el mundo de los servicios, las cosas no están tan mal. ¡Hasta crecen! El comercio al por mayor y al por menor, sumando un 4.6%, pero viene el plato fuerte: ¡los servicios de esparcimiento culturales y deportivos se disparan un 3.5%! Todos queremos distraernos, ¡hasta la economía lo sabe!
Aunque, también hay que meterle drama al asunto. Los servicios de información en medios masivos y los financieros y de seguros tuvieron su crisis, ¡se contrajeron! Aunque en el fondo, ¿a quién le importa la información y las finanzas?
No podía faltar la cereza en el pastel: la participación de las actividades, ese numerito tirado al aire. Las primarias gozaron un 11.8% de crecimiento. Mientras que las secundarias, ¡zas! Caída del 0.7%. Es un juego… ¿Quién gana, quién pierde?
Y la cosa se complica. Los analistas de Banamex dicen que vamos de bajada, pues noviembre pinta para más de lo mismo, ¡hasta paradas en seco en la producción industrial! ¡Y claro, la economía de Estados Unidos arrastrando la cobija, como si fuera novedad!
En fin, así están las cosas. La economía crece pero también se tambalea, como un malabarista en la cuerda floja. Ya saben, lo bueno, lo malo y lo feo. Y mientras tanto, nosotros, ¡a verlas venir!
