El Gabinete de Michoacán se despertó con ganas de poner su granito de arena para combatir la corrupción y ¡voilà! Decretaron la abolición de todas las malditas multas de tránsito en el estado. ¡Qué ocurrencia! Una medida que ni el mismísimo Don Porfirio había pensado antes. Eso sí, solo se trata de un experimento en confianza y buenos modales en las vías más peleadas del estado.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla soltó la bomba y dijo que el nuevo plan es educar a la raza, convencerlos con la palabrita y evitar así que los patrulleros se pasen de listos. ¡Tómala, qué ocurrencia tan genial! Ahora los agentes no tendrán pretexto para caerte mal o pedirte mordida, ya que la vara de medir se ha ido a la basura.
Ni se les ocurra pensar que afectará el bolsillo del estado, según el titular de la Consejería Jurídica, Augusto Ocegueda Robledo, la eliminación de las multas es un pequeño sacrificio financiero. Aunque bueno, para este año sí se planeaban recuperar unos 3 millones de pesitos en multas, pero ni modo, tendrán que rascarse con otra jalada para hacer billetes.
Ojo, no se confundan, aún quedan sanciones por si intentas hacer tu show en las calles. ¿Falta de licencia? ¡Claro! ¿Exceso de velocidad? ¡Obvio! ¿Conducir como loco? ¡También! No te preocupes, todavía te van a poner firme, pero no económicamente. Y si alguna maraña de manos te exige la mordida, no dudes en marcar al 911 y que les caiga el santismo de la ley.
¡Qué mundo tan feliz en Michoacán! Donde la corrupción se combate quitando las multas, como si se tratara de cambiar al tigre por un gatito. Pero eso sí, guárdate de los abusivos uniformados y prepárate para acatar la nueva ley de la educación vial a como dé lugar. ¡Que viva la ley y el desorden!
