El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) están en modo detective por el show del piloto estrella de Magnicharters. Resulta que este valiente piloto decidió cancelar un vuelo a Cancún como si fuera una protesta de barrio contra la dirección de la empresa. ¡Olé!
Después de que el AICM hiciera una apuesta por el mutis durante horas, finalmente se dio cuenta de lo ocurrido y dijo que estaba sacando la lupa para resolver el misterio. La AFAC tampoco se quedó vestida y alborotada, y anunció que estaba comenzando su propia investigación. ¡Qué emoción, chavos! Pronto tendremos más chisme.
Según los tuits, que es como ahora las viejitas chismosas difunden la noticia, la AFAC está en su papel de investigación, y en cualquier momento nos soltará la sopa. ¿Qué se traerán entre manos? ¿Qué habrá pasado en ese avión? ¡Qué intriga!
Aunque, ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que el piloto rebelde se encerró en la cabina por una causa justa: dice que le deben una fortuna en salario. Ah, y para colmo, le dieron el tiro de gracia con un despido express justo antes de despegar. ¡Qué cabr*nes estos de Magnicharters, no dejan títere con cabeza!
Y mientras unos hablan de sueldos atrasados y renuncias sorpresivas, Magnicharters se mantiene calladito como momia egipcia. ¿Y qué pasó con los pasajeros? La duda ofende. ¿Voláron o no voláron? ¿Les devolvieron la lana o los mandaron por un tubo? A saber, hermanos, a saber.
Total, que en este gran circo aéreo, solo faltaron las palomitas y los payasos. Lo que nos espera con este culebrón en las alturas. ¡Agárrense, que esto apenas empieza!
