¡Alejandro Armenta se lució entregando el Primer Informe de Gobierno al Congreso de Puebla! ¡Qué emoción, ver tanta seguridad, justicia, finanzas y desarrollo social en un solo lugar! Eso sí, ¿dónde quedó el respeto a la división de poderes, la rendición de cuentas y el fortalecimiento democrático que tanto predica?
En un acto más planeado que la estrategia de retuit, el gobernador presumió su gestión con políticas públicas tan transparentes que parecen invisibles. ¡Ah, pero eso no es todo! También se jactó de resolver compromisos heredados y ahorrar 8 mil millones de pesos. ¡Con razón les va tan bien a los políticos!
Con un performance digno de telenovela, Armenta enalteció sus pilares de seguridad, justicia y riqueza comunitaria. ¿Eso es lo mismo que decir «pan, queso y vino», pero en versión política? También festejó las cifras a la baja en delitos de alto impacto. Claro, porque las estadísticas siempre son confiables, ¿verdad?
Y para rematar el show, presumió de haber disminuido los feminicidios en un 41%. ¡Increíble! ¿Será que los agresores ahora están de vacaciones en una realidad paralela? ¡Menos mal que él está enfocado en el bienestar de las mujeres y en la inversión histórica al campo! ¡Al menos eso nos hace sentir mejor mientras nos roban!
¡Ah, qué lindo es el circo político! Lleno de aplausos, promesas vacías y cifras maquilladas. Mientras tanto, el ciudadano común sigue esperando algo más que discursos bonitos y espectáculos baratos. Pero, ¿a quién le importa eso cuando hay un Primer Informe de Gobierno lleno de pompa y circunstancia? ¡Salud por la farsa republicana!
