El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) y el Congreso de la CDMX se han unido en un pacto tan histórico como dudoso: ¡sí, han firmado un convenio sobre consulta a pueblos originarios! Qué gran gesto, ¿verdad? ¡Ay, qué empatía con los pueblos indígenas y afromexicanos!
Con este pacto, supuestamente, el IECM se compromete a respetar los derechos colectivos y construir una capital incluyente. ¿En serio? Porque hasta ahora, la inclusión ha sido más un cuento de hadas que una realidad palpable.
El convenio establece que se reforzarán los mecanismos de consulta y participación de estas comunidades. O sea, que si antes no les hacían ni caso, ahora les harán un poco menos de caso, pero con firma y sello oficial para dejar constancia.
¿El nombre de este chiste? «Convenio de Colaboración Interinstitucional para Fortalecer las Etapas de Consulta Previa, Libre e Informada». Wow, suena a compromiso real, pero todos sabemos que las promesas en papel mojado suelen ser más secas que el desierto de Sonora.
El encanto de este acuerdo es que busca que las leyes y políticas públicas se hagan con participación de las comunidades. ¡Claro, como si hasta ahora no hubieran sido implementadas sin considerar a nadie! ¡Vaya innovación!
Y para rematar, el IECM se compromete a ser imparcial y a aportar sus “metodologías de registro” en el diseño de cédulas. Ahora resulta que van a sistematizar consultas que, probablemente, seguirán ignorando.
Y para darle el toque final al show, Patricia Avendaño Durán y Jesús Sesma Suárez, se llenaron la boca de discursos vacíos. ¡Qué lindos! Pero al final del día, una firma más que podría quedar en el olvido como tantas otras.
Ojalá algún día estos pactos no sean solo papel mojado y realmente se traduzcan en mejoras reales para las comunidades que por tanto tiempo han sido olvidadas. Pero mientras tanto, la hipocresía y las promesas vacías siguen reinando en el poder. ¿Qué opinas, ciudadano de a pie?
