La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se fue a pasear por Italia en plan de «trabajo», pero nosotros sabemos que en realidad estaba de pinta turística disfrutando de la dolce vita mientras proclamaba a los cuatro vientos que su estado es el paraíso terrenal para los inversionistas.
En un acto tan aburrido como inútil en la Embajada de México, la señora Campos trató de hacer creer a los presentes que Chihuahua tiene todo lo que cualquier empresario soñaría: seguridad pública (¿en serio?), infraestructura (sí, sí, como las carreteras llenas de baches), energía (claro, la energía de los chihuahuenses hartos de tantas promesas incumplidas) y mano de obra «especializada» (entiéndase: barata).
Pero no contenta con eso, Maru se atrevió a decir que su estado es un lugar «muy trabajador y muy leal». Sí, claro, trabajadores y leales a las arcas vacías del gobierno con sueldos raquíticos y promesas incumplidas. ¡Qué tal!
Eso sí, la embajada mexicana recibió con los brazos abiertos a la góber y su comitiva, garantizando puentes de turismo y comercio que, claro está, solo benefician a los mismos de siempre. Todo adornado con cifras, datos y promesas tan vacías como el discurso político de nuestros gobernantes.
Por si fuera poco, no podía faltar el embajador Genaro Lozano con sus parloteos populistas sobre la importancia de que los italianos visiten ese «estado grande» llamado Chihuahua, con su «gran frontera» con los Estados Unidos. Sí, como si los problemas de narcotráfico y violencia fueran un mero detallito sin importancia.
Y así, entre conciertos y muestras culturales, la señora Campos trató de vender humo a los europeos, vendiendo a Chihuahua como un paraíso de inteligencia artificial (¿qué?) y principales exportadores de productos manufactureros a EEUU. ¡Vaya joyita de propaganda!
Pero bueno, mientras tanto, aquí seguiremos esperando a que la góber nos muestre verdaderas acciones para mejorar la calidad de vida de los chihuahuenses en lugar de pasear por Roma como turista VIP. Tss, así van las cosas en nuestro México lindo y querido. ¡Qué joya de gobernantes nos gastamos!
