Inseguridad, la sarcástica superstrella en el desfile del PIB
Los genios consultados por el Banco de México (Banxico) desempolvaron la bola de cristal y lo tienen claro: la inseguridad pública, el comercio exterior y la flacidez del mercado interno son las estrellas de rock que opacarán el crecimiento económico para el 2025 y 2026.
En un acto de valentía sin precedentes, los magos de las finanzas revelaron que el 19% se rasca la cabeza por la inseguridad, el 15% se desespera por el comercio internacional, y el 9%, pobrecitos, por el mercado local. ¿El resultado? El PIB crece menos que la panza de Santa Claus después de navidad.
Y no es la primera vez que estos chicos malos recortan sus expectativas de crecimiento. ¡Tercera vez consecutiva! Tal vez deberían buscar un horóscopo más favorable para sus predicciones económicas, quien sabe les de resultados más alentadores.
¿La excusa? ¡Ah, la gobernanza! El 44% echa la culpa ahí, como quien tira la cáscara de plátano para culpar al piso por resbalarse. Las condiciones económicas nacionales, con el 26% y las condiciones externas, con el 25%, miran de reojo a ver si se atreven a mencionarlas.
Y para rematar, la encuesta reveló que la mitad de estos pitonisos espera que el clima de negocios no mejore ni empeore en los próximos seis meses. ¡Uau, qué emoción! Aplausos para tanta anticipación y valentía en sus previsiones.
En resumen, proyectan un crecimiento del 0.37% para este año, más triste que una fiesta sin pastel. Y para el próximo año, una mejora mínima al 1.21%. ¡Claro, como un aumento salarial de 5 pesos!
Pero no todo es malo, ¡hay más! La pandilla de analistas destaca otros obstáculos para el crecimiento, como la falta de Estado de derecho, la ausencia de cambio estructural, la incertidumbre económica y política, y la cereza en el pastel: la corrupción. ¡No podía faltar!
¿Y saben qué es lo más divertido? Que a pesar de todo este desastre económico, ¡algunos esperan que la economía crezca más! Sí, más que un balón de helio en un techo de cristal. ¿Optimismo o ingenuidad? La línea es muy delgada. ¿Quién necesita una bola de cristal para predecir este desastre?
Así que, queridos y desdichados lectores, ya saben, si quieren diversión y emoción, dense un paseo por las encuestas económicas, donde la incertidumbre y la inseguridad son las reinas de la fiesta. ¡Billetes, billetes, billetes! ¡Qué espectáculo! ¡No se lo pueden perder!
