La Secretaría de Economía ha comenzado a investigar el injusto tráfico de pierna y espaldilla de cerdo provenientes de Estados Unidos, que están causando estragos en el mercado porcícola nacional. Y es que, según las denuncias de Alimentos Kowi, Alimentos Soles, Comercializadora Porcícola, Proteína Animal y Sonora Agropecuaria, estos productos se han metido a México a precios por los suelos, absorbiendo el 75% del crecimiento del mercado mexicano. ¿La consecuencia? Daños operativos, pérdidas millonarias y una competencia desleal que está destrozando la economía porcina local.
¿Y cuál es el dato interesante del día que nos brindan nuestros amigos de La Razón? Pues que el 80.7% de la carne porcina que entra a México viene directamente de las tierras de la libertad y las hamburguesas. ¿No es genial? ¡Qué proliferación de embutidos traemos del vecino!
Pero pasemos de los números a las acciones. La Secretaría de Economía puede imponer cuotas compensatorias definitivas para detener este desastre comercial. A los interesados en el asunto les dan 23 días para justificar su jugo. ¡Qué rapidez! Además, si eres gringo, cuentan desde cinco días después de darte la noticia. ¿Justicia rápida o qué?
Y mientras tanto, el presidente de Opormex, Heriberto Hernández, espera pacientemente que la Secretaría de Economía haga algo al respecto. Pero, ojo, me cuentan que aunque en 1994 cubríamos el 85% del consumo nacional de carne de cerdo, ahora llegamos penosamente al 50%. ¡Vaya progreso! Y sí, gracias a las prácticas de regalito, el 80.7% de nuestra importación porcina proviene de Estados Unidos. ¡Parece que nos encanta la carne gringa!
En fin, mientras los cerdos sigan chillando por esta crisis porcícola, seguiremos atentos a ver cómo se resuelve este asunto. ¡Ah, la economía, ese juego donde importamos más que exportamos!
