¡Bombazo en Veracruz! La fiscal general, Verónica Hernández Giadáns, tira la toalla antes de tiempo, dejando el puesto a medio cocinar. ¿Por qué será? Oh, sorpresa, respalda la reforma que le da poder a la gobernadora Rocío Nahle para poner y quitar fiscales a su antojo. ¡Vaya casualidad!
La historia dice que Verónica agarró la batuta en 2019, cuando corrieron al tal Jorge Winckler por no pasar los exámenes de confianza. ¿Qué tal? Pero ahora se monta en su caballo y se va antes de que la saquen por la fuerza. ¡Qué miedito!
Lo bueno es que la reforma salvadora ya está aquí para traer transparencia y eficiencia a la institución. ¡No sabemos si reír o llorar! Así que ahora, los plebeyos diputados de Veracruz tendrán la chamba de validar al nuevo fiscal propuesto por la reina Rocío. ¡Qué democracia!
De momento, toda la banda anda prediciendo quién será el próximo en la silla caliente. ¡Qué emoción! Y mientras tanto, la vida sigue en el corrupto mundo de la política mexicana. ¡No te despegues del escándalo!
