Juan Pablo de Botton comparece ante el Congreso de CDMX por Paquete Económico 2026
Juan Pablo de Botton, ese tipo que se hace llamar Secretario de Administración y Finanzas, tuvo el descaro de aparecer ante las Comisiones Unidas del Congreso de la Ciudad de México para presentar el famoso Paquete Económico 2026. ¿Y por qué no? Si de rendir cuentas se trata, qué mejor que hacerlo rodeado de palabrería legal y números con olor a treta.
Según este bocón, el Presupuesto de la Inversión 2026 está lleno de regalitos para la ciudadanía. ¡Vaya que sí! Promete un aumento del 31.2% en la inversión pública, alcanzando la módica cifra de 57,911 millones de pesos. ¿Cómo? ¡Si apenas lleva dos años en el cargo! Parece que la generosidad con el dinero ajeno no conoce límites.
Ah, pero todo esto es posible gracias a una maravillosa caja mágica llamada Fideicomiso de Infraestructura, Movilidad, Agua y Seguridad, ya saben, creación de este mismo año. A ver si alguien les avisa que no estamos para cuentos de hadas, ¿no?
Y no contento con eso, ahora resulta que el amigo de Botton quiere destinar miles de millones a la movilidad urbana. ¡Vaya, vaya! Tendremos renovación del Metro, construcción de Cablebús, hasta la promesa de una nueva línea de Trolebús. ¿Será que piensa arreglar el trolebús emocional de los ciudadanos también?
Para la guinda del pastel, propone una asignación millonaria a la Secretaría de la Gestión Integral del Agua. Porque, claro, en CDMX el agua nos sobra y nos alcanza para derrocharla en modernizaciones y tonterías por el estilo. De verdad, qué derroche de creatividad despilfarrando a manos llenas.
Y como si fuera poco, el señor Botton dice que todo esto es sostenible y verde, como si nuestras calles fueran jardines botánicos y no estacionamientos improvisados. Parece que le gusta adornar sus números con palabras bonitas para que no se vea tan descarado el asunto.
En resumen, este Paquete Económico 2026 huele a chamusquina desde la primera línea. Un derroche de dinero, un baile de cifras estratosféricas y una pizca de ecologismo barato para justificar lo injustificable. Un circo financiero que solo busca mantener a los mismos de siempre en el poder y a los ciudadanos en la ignorancia. Sin duda, un espectáculo digno de verse… desde la distancia. ¡Qué bonito sería vivir en el país de las maravillas financieras del Sr. Botton!
