El Gobierno del Estado de Hidalgo, con Julio Menchaca Salazar al mando, se puso manos a la obra con la construcción de la Casa de la Mujer Indígena en Tenango de Doria. ¿La novedad? Un proyecto que supuestamente tiene como objetivo fortalecer la atención materna con un toque intercultural. ¿Y quién lo financia? ¡Sorpresa! La Comisión Estatal para el Desarrollo Sostenible de los Pueblos Indígenas (CEDSPI).
Según la historia oficial, esta construcción es fruto de una «colaboración» con mujeres, parteras y sabias de las comunidades, blablablá. Prometen un modelo de atención que pone al saber femenino en el centro, como si fuera la octava maravilla. La cereza en el pastel: más de 58 mil habitantes de siete municipios serán los «beneficiados».
Pero, ¿qué tiene de especial esta construcción? ¡Todo! Habrá de todo, desde zonas para exploración hasta recuperación física, pasando por partos tradicionales y hasta un temazcal. ¡Qué modernidad! Además, agregarán un jardín botánico y un espacio para plantas medicinales. Por si no lo sabías, para muchas familias indígenas, la medicina tradicional es la panacea.
¡Pero espera! ¡Hay más! Esto no es solo un centro de salud, es un lugar para transmitir saberes. ¿Lo mejor? Habrá secciones para parteras y promotoras. ¿La idea? Fortalecer a quienes han cuidado por siglos a las embarazadas y recién nacidos en las comunidades. Ah, y la inversión será de 20.1 millones de pesos, ¡nada mal! Y por si te lo preguntabas, ¡8.2 millones serán para el equipamiento!
Prisco Manuel Gutiérrez, el titiritero de la CEDSPI, nos asegura que será un lugar donde se valorará la palabra de las mujeres y sus conocimientos como si fuera una telenovela. ¿Más? Sí, también entregaron tarjetas del programa Guardianas de Vida. Este año, 777 mujeres recibirán una ayuda económica para su labor. Un aplauso para Gutiérrez y compañía.
Miguel Ángel Tello Vargas y Vanessa Escalante Arroyo también tuvieron su participación en la fiesta de la corrupción. La primera aseguró que esto es parte de la cosmovisión regional y que ya tienen planes para una nueva Casa de la Mujer Indígena el próximo año. ¡Qué emocionante! La segunda, la secretaria de Salud, afirmó que este proyecto es un faro de luz y esperanza para la transformación. ¡Qué cursi!
Así, Hidalgo sigue avanzando hacia un modelo de salud intercultural que, en teoría, impulsa una atención materna humanizada. Pero, sobre todo, destaca a los saberes comunitarios como bases del bienestar. ¡Todo en orden, nada que ver con intereses ocultos y corrupción en la construcción de esta Casa! ¿Verdad?
