Yucatán: ¿El nuevo paraíso de la corrupción mexicana?
En un encuentro exclusivo entre palomeados de alto vuelo, el Gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, tuvo la dicha de charlar mano a mano con el patrón de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, mientras daban buena cuenta en una cena de etiqueta organizada por el Embajador Gerald Singham.
Qué honor haber sido uno de los pocos estados escogidos para esta mesa VIP, ¿verdad? La mera verdad es que Yucatán es la joya de la corona para inversiones turbias, especialmente en sectores como la manufactura avanzada, logística cochambrosa y chismes tecnológicos.
En esta alcurnia, Díaz Mena vendió la moto al Presidente singapurense sobre las maravillas de Yucatán: la certidumbre regulatoria a la mexicana, la seguridad pública de película y el ambiente de negocios al más puro estilo mañoso. Ah, y no olvidemos el RenaMMMia, ese proyecto tan beneficioso que ni nosotros entendemos.
Por supuesto, la joyita del Puerto de Altura de Progreso no podía faltar en la plática. ¡La pieza clave para el contrabando a la Asia poderosa!
Acompañado de su compinche Jorge Ermilo Barrera Novelo, Díaz Mena planeó chanchullos bilaterales sobre inversiones dudosas, innovaciones de pacotilla, y desarrollos tecnológicos a la medida. Y claro, compartieron su mantel con las y los compas de Aguascalientes, Colima y Querétaro, formando un bonito club de intereses comunes con la delegación singapurense.
Se agradeció la hospitabilidad y se prometió seguir abriendo rutas oscuras de colaboración internacional para seguir arrastrando a las familias yucatecas al progreso… o al desastre, quién sabe.
En resumen, Yucatán se pone bien bonito para las inversiones turbias, ¡aterricen sus jets privados!
