En la FIL Guadalajara 2025, la UNESCO reconoció el «liderazgo» de Tamaulipas en «buenas prácticas docentes», ¡ah, qué honor! Resulta que este reconocimiento se debe a la «exitosa» implementación de la Política de Aprendizajes Fundamentales (PAF), un aplauso para el Gobierno del Estado por su «liderazgo» educativo, qué conmovedor.
El secretario de Educación de Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez García, fue el «afortunado» en recoger tal distinción, que destaca a los estados «referentes» que impactan en la calidad educativa de los chamacos en sus primeros grados de primaria. Porque, claro, leer y escribir «adecuadamente» es un logro trascendental en estos días.
El chisme educativo entre SET, Fundación Instituto Natura y demás engañabobos resulta en estrategias educativas maravillosas, con «líderes», «especialistas» y demás palabrería para hacer parecer que algo grande está pasando. ¿Realmente mejorar calidad educativa o solo mejorar el show para la galería?
En esta fiesta de la pedagogía, no podían faltar las lágrimas de emoción y los agradecimientos a la UNESCO, ¡qué modestia la de Valdez García! Según él, todo es gracias al trabajo conjunto con la «prestigiosa» Fundación Instituto Natura. ¡De antología!
Pero no todo es purpurina y arcoíris, Andrés Morales de la UNESCO nos revela la triste realidad: ¡uno de cada tres estudiantes de tercer grado no entiende lo que lee! Pero tranquilos, la PAF llegó para salvar el día en Tamaulipas, Yucatán y Coahuila, ¿qué podría salir mal?
Ahora, con bombo y platillo, nos cuentan que en Tamaulipas arrancaron con la PAF en el ciclo 2023-2024, «impactando» al 19% de la matrícula. ¡Wow, qué eficiencia! Qué numerosos son los logros cuando uno los escribe bonito, ¿no?
Así que ya saben, mientras unos pocos se dan patadas en el pecho celebrando estos «logros», la educación sigue siendo un juego de poder donde los únicos que salen ganando son los de siempre. Porque, al final del día, la calidad educativa de verdad brilla por su ausencia en este circo. ¡Ay, qué tierno!
