Home CDMXVíctimas de violencia vicaria intimidadas con cabeza de cerdo: un acto escalofriante

Víctimas de violencia vicaria intimidadas con cabeza de cerdo: un acto escalofriante

by Sin Filtro
UNA VÍCTIMA coloca una pancarta en la Fiscalía, la semana pasada.

«Acusan víctimas de violencia vicaria con la cabeza de un cerdo»

Mujeres afectadas por la violencia vicaria de la colectiva Génesis lograron ser atendidas en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México gracias a un llamativo plantón con una cabeza de cerdo, denunciando la corrupción y la falta de avance en sus casos.

Durante casi dos semanas, estas activistas se plantaron frente a la Fiscalía de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Niños, Niñas, y Adolescentes (Fidcanna), logrando captar la atención de las autoridades con una estrategia inusual.

La violencia vicaria, considerada un delito desde mayo de 2024 en la capital, consiste en dañar a una pareja a través de hijos u otras personas vulnerables, siendo una forma de control y maltrato extremo.

Las integrantes de la colectiva expusieron presuntos actos de corrupción en la fiscalía, revelando que los procesos a favor de las víctimas se estancan mientras se inventan delitos en su contra, bajo la supuesta mirada desinteresada de las autoridades.

Además, denunciaron la falta de atención de la coordinadora general de Investigación de Delitos de Género, evidenciando la negligencia sistemática en el manejo de estos casos sensibles.

Las víctimas, en su lucha desesperada por justicia, relataron la trágica realidad de perder el contacto con sus hijos y ser objeto de fabricaciones delictivas por parte de las autoridades. Todo ello en medio de un ambiente de corrupción y desamparo por parte de las instituciones.

El testimonio crudo y desgarrador de Gabriela Muñoz, una de las activistas, refleja la lucha incansable de una madre por recuperar a sus hijas mientras enfrenta la indiferencia y los ataques de un sistema que debería protegerla.

La presión ejercida por estas valientes mujeres logró mover los expedientes de sus casos, obligando a las autoridades a dar respuestas concretas y a tomar medidas para brindarles el apoyo que necesitan desesperadamente.

El plantón con la cabeza de cerdo demostró que, a veces, un acto simbólico puede ser más efectivo que años de trámites y denuncias en un sistema corroído por la corrupción y la ineptitud. Las víctimas no buscan venganza, solo justicia y una oportunidad de recuperar lo perdido por culpa de la violencia vicaria, un mal que destruye vidas y familias enteras.

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