¡Que no cunda el pánico, ciudadanos! El Gobierno mexicano ha revisado los trapos sucios de CIBanco, Intercam y Vector y, ¡oh sorpresa!, no encontró nada que huela a lavado de dinero o delincuencia organizada. ¡Qué alivio, casi me caigo de la silla!
La alcaldesa Sheinbaum salió con su discurso tranquilizante, diciendo que la Unidad de Inteligencia Financiera y la Secretaría de Hacienda hicieron su tarea y no vieron el más mínimo indicio para armar un show legal. ¿Una auditoría? ¡Qué va, si aquí no pasa nada!
Aunque claro, admitió que hubo algunas cositas fuera de lugar, pero la CNBV ya estaba en eso y había metido mano con sanciones por cuestiones administrativas. Con decirles que se preocuparon tanto que no querían que se fueran los ahorros de los clientes, ¿qué bonita forma de pensar en nosotros, verdad?
Según Sheinbaum y su séquito, ni las luces de las autoridades mexicanas ni los chismes de Estados Unidos les sirvieron para hacer un drama judicial. Revisaron, cotejaron, se pusieron lentes y no encontraron nada para armar tremendo escándalo. ¡Qué tranquilidad, me siento como en la hamaca de mi abuela!
La onda es que, según el departamento ese de Tesoro gringo, Chibancos, Intercum y Vectores andaban de metiches con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Pero Hacienda, como José José, dijo que no, que aquí no se estilan esas cosas. Analizaron, pensaron, se echaron un cafecito y voilá, todo limpio, ¿qué tal?
Lo bueno es que todavía no hay nada que huela a delito por aquí, nadie se metió en aguas profundas y todos contentos en la tranquilidad financiera. ¡Ah, México lindo y querido, cómo me haces sentir seguro! ¡Hasta que llegue la próxima revoltillo de dinero, por supuesto!
