¡Las compañías de seguros están que arden! ¿Qué pasó esta vez? Pues resulta que en los primeros 10 meses del año, las aseguradoras tuvieron que aflojar 8 mil 004 millones de pesos por los desastres hidrometeorológicos en México. ¡Ah, pero eso no es todo! Este monto aumentó un 21 por ciento en comparación con los desembolsos del año pasado. ¡Qué buenos muchachos, no paran de sacar lana!
Y claro, ¿por qué tanto dinero? Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), se debe a que hay más bienes asegurados. ¡Ah, pero también porque los fenómenos naturales se pusieron brutales este año! ¡Vaya, qué sorpresa! ¿Qué, acaso los huracanes se hartaron de ser flojos y decidieron dar el 100%? ¡Reconocimiento especial para las lluvias del Golfo de México en octubre que armaron 7 mil 134 chistes malos y causaron daños por 4 mil 473 millones de pesos!
Pero no te creas que todo fue para remediar viviendas y comercios afectados, ¡no, no! El 85 por ciento de ese billetote se fue para cubrir daños en infraestructura federal. ¡Claro, porque si no arreglan las calles, ¿cómo moverían las maletas los funcionarios corruptos de un lado a otro, verdad? Además, otros 680 millones de pesos fueron a parar a los dueños de vehículos arruinados por las lluvias. ¡Ah, esos sedanes tenían ganas de nadar!
Y para no perder la costumbre, Veracruz se llevó la corona como el estado más afectado, con el 80 por ciento de los desastres. ¡Qué orgullo, qué emoción para el gobernador! Le siguieron Puebla con el 9.0 por ciento (que aquí no pasa nada, todo tranquilo, ¿verdad?) y Hidalgo con 3.8 por ciento. ¡Qué fiesta se habrá armado ahí!
Mientras tanto, las aseguradoras se llenan de dinero, y los ciudadanos se quedan con los daños y las deudas. ¡Qué maravilla es vivir en un país donde los desastres naturales son un gran negocio para unos cuantos, mientras la mayoría se ahoga en problemas! ¡Bravo, México, bravo! ¡Aplausos para todos! Menos para los que sufren, claro está. ¡Viva México, cabrones!
