La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), esa misma asociación que huele a soborno, salió a los gritos en contra del nuevo impuesto sobre los alimentos chatarra que quiere imponer Morena en la CDMX. Según el dirigente de esta banda comercial, Cuauhtémoc Rivera, la idea es una pendejada y está desconectada de la realidad. ¡Claro, porque vender basura alimenticia es lo mejor para nuestra sociedad, verdad!
Y para rematarla, la coordinadora de salud alimentaria del Poder del Consumidor, Paulina Magaña, salió a poner en su lugar a estos ratas de los refrescos. Según ella, los impuestos a porquerías como las bebidas azucaradas sí afectan a la salud, menos ventas para la maldita industria pero más salud para el pueblo.
La propuesta, presentada por el diputado Fernando Zárate Salgado, quiere ampliar el impuesto a bebidas energizantes y comidita chatarra. ¡Bien ahí por meterles presión con impuestos a los que envenenan a la gente solo por ganar dinero!
Pero, ojo, el líder de la Anpec está de acuerdo en que hay que cambiar los hábitos de consumo, pero poniendo impuestos no, ¡qué poca madre! Según él, no es su culpa vender porquerías, es culpa de la sociedad que las compra. ¡Claro, porque la responsabilidad siempre la tiene el comprador, no el vendedor de veneno!
Así que ya saben, mientras estos miserables sigan defendiendo la basura en forma de snacks y refrescos, el daño seguirá creciendo. ¡Que se los chinguen a todos!
