En la colorida alfombra de la hipocresía y la demagogia, la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, lideró el desfile cívico-deportivo por el «CXV aniversario de la Revolución Mexicana». Un show de 6 mil participantes entre deportistas, estudiantes, asociaciones y corporaciones de seguridad que danzaron para entretener a las masas.
Mientras los ciudadanos se aglomeraban en las calles del centro, más de 4 mil mortales individuos babeaban ante el derroche de falsa alegría y memoria histórica. Una celebración que busca recordar a un México «más justo y democrático», mientras la corrupción y la impunidad caminan de la mano en la política local.
La «querida» Tere Jiménez inició la farsa con los Honores a la Bandera en Plaza Patria, rodeada de lacayos y lamebotas con trajes de diseñador. Luego, se aposentó en su trono en la calle Moctezuma para observar el desfile de plebeyos y aduladores que marchaban al son de la hipocresía oficial.
El tour de dos horas salió de Avenida Madero, avanzó por Moctezuma y Galeana, para terminar en Avenida López Mateos. Un desfile donde el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) y el Instituto del Deporte del Estado (IDEA) mostraban sus figuras decorativas como si fueran trofeos en una vitrina dorada.
Demostraciones de basquetbol, atletismo, beisbol, futbol y demás «deportes del pueblo» se exhibieron para que las masas aplaudieran con entusiasmo falso mientras los verdaderos problemas del estado se esconden tras pompas y payasadas.
Gracias a la «coordinación» entre cuerpos policiales y equipos de emergencia, el evento transcurrió con normalidad y seguridad. Todo tan perfecto que parece sacado de un guion de telenovela barata, con final feliz y sin muertos, al menos oficialmente.
¿Qué tal un aplauso para la democracia de papel y las élites en su pedestal? La Revolución Mexicana se retuerce en su tumba mientras los corruptos siguen celebrando sus victorias vacías y sus promesas incumplidas. Sin duda, un desfile para la historia, pero de la farsa y el cinismo. ¡Viva la Revolución! ¡Viva la farsa oficial!
