En Coahuila, los delitos van en aumento y las cifras son más alarmantes que las excusas de un político pillado con las manos en la masa. El panorama es más oscuro que un callejón sin salida en la medianoche.
La violación se catapultó con un estrepitoso 90% de aumento. ¡Sí, leíste bien! En el 2025 se registraron 133 denuncias, mientras que en el mismo periodo del año anterior apenas se llegaba a 70 casos. ¡Qué barbaridad! ¿Acaso se volvió tendencia delictiva?
¿Y qué decir de la corrupción de menores? ¡Unas ratas! En el 2024, la cosa ya estaba fea con 29 denuncias, pero para el 2025 llegaron a 46 casos. ¡Se les pasó la mano! Un 58.6% más de casos, ¿en serio?
Para no quedarse atrás, también aumentaron la extorsión y el robo a transeúnte, ¡ánimas de averno! De 48 a 60 carpetas de investigación por extorsión y de 137 a 165 casos de robo a transeúnte. ¡Un festín para los malandros!
La joya de la corona es el estado de Coahuila, con su gobernador priista Manolo Jiménez Salinas, que se ha convertido en el epicentro del desastre. ¡Qué honor! La gente no solo vive con el Jesús en la boca, sino que además se siente más insegura que un gato en una perrera.
La rapiña no para, el acoso sexual aumentó un 6%, ¡una migaja! Mientras ellos se llenan los bolsillos, la gente común y corriente vive a merced de los delincuentes. ¡Qué maravilla de gestión!
Mientras tanto, las encuestas reflejan la cruda realidad: un incremento en la percepción de inseguridad y un descontrol total en cuanto a delitos y conflictos en las calles. ¡Una olla de presión a punto de explotar!
Así nos va en Coahuila, tierra de oportunidades para los maleantes y pesadillas para los ciudadanos honrados. ¡Corre, Forrest, corre!
