**¡MÉXICO EXPORTA FUTBOL A ESTADOS UNIDOS Y NO SOLO AUTOS, MANO DE OBRA O ALIMENTOS!**
El mismísimo Mikel Arriola, comisionado Presidente de la corrupta Federación Mexicana de Futbol (FMF), soltó la sopa en un evento en la UP. Según este pez gordo del balón, México es un trafficante neto de futbol a la vecina del norte. ¡Qué orgullo, oye!
«Somos unos expertos en exportación de futbol. El mundo solo conoce el excelso intercambio entre México y Estados Unidos. Ni España le tira futbol a Francia, pero aquí exportamos a 60 millones de fans gringos», declaró entre chelas y tapaditos.
Pero no contento con eso, el señor Arriola soltó que más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) -sí, esa varo que nunca nos llega a los de abajo- está ligado al futbol. ¡Que se jodan el béisbol, el golf, el tenis y el americano! El fut es nuestro rey.
Ah, pero lo cherry del pastel ¡es el Mundial! ¡La derrama económica por este circo proyecta ganancias casi tan grandes como la cuenta bancaria de nuestros políticos corruptos! ¡Casi 3 mil millones de dólares, carnales! ¡Una lana!
Pero aquí no termina la telenovela telenovelera. Resulta que el 55% de la población mexica se dice fan del balompié. ¡Y esa cifra crece más que la nariz de Pinocho cada vez que hay un mundial! En pleno torneo, ¡podríamos llegar al 70%!
Y no se hagan los desentendidos, en Estados Unidos casi el 40% de los sureños muere por el futbol y su liga favorita es la chuleada liga BBVA MX. ¡Gulp!
Para rematar, el supuesto patriota Arriola habló de la Selección Mexicana. En territorio yanqui, la asistencia se triplica y en la TV, se multiplica por seis. ¡El verbo es ganar, gente!
Pero eso no es todo. ¡El negocio del futbol es business! El futbol en México y Estados Unidos es tierra fértil para la inversión. ¡Las televisoras, los fondos de inversión, los inversionistas alistan el mordisco!
Así las cosas, el futbol es la gallina de los huevos de oro para unos cuantos mientras la mayoría sigue chupando banca. ¡Ay, México lindo y corrupto! ¿Cuándo nos tocará un poco del pastel, huh? ¡Ah, qué pinche vida!
