La señora Clara Brugada sigue jugando al gato y al ratón con la ciudadanía. Ahora resulta que dan otro año para sacar la licencia permanente. ¡Asústame, pantera! Y con todo y que el plástico sigue costando la bonita suma de 1,500 pesitos. Ya saben, para mejorar la movilidad… ¿en serio?
La tal Semovi se lució entregando 2,341 millones 716 mil pesos en un año, gracias a las 1,390,606 licencias que repartieron como aguinaldos. ¡Pero qué bárbaros! Ahí tienen 130,291 trámites en solo dos semanas de noviembre. ¡Casi nada! Solo falta que nos digan que habrá piñata y pastel en cada entrega.
Nuestra querida mandataria asegura que este 2025 ha sido el año de oro en licencias. ¡Pum!, con un incremento del 60% en comparación con otros años. ¡Guau! Seguro ya se están organizando las fiestas para celebrar semejante éxito en la recaudación. ¡Viva México, compadres!
La Semovi y la Tesorería se han convertido en el parque de diversiones favorito de los automovilistas. ¿La atracción principal? ¡Las filas interminables! Y todo por un módico precio de 1,500 morlacos, que no te regresan ni aunque te saquen el premio gordo de la lotería.
Y no podía faltar la cereza en el pastel. El secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton Falcón, ¡qué nombre más aguado!, presume que ahora los trámites tardan solo 18 minutos. ¡Pa’ que vean que somos eficientes! Ya hasta presumen que el 28% de las licencias fueron digitales. ¡Qué modernidad, señores!
Y para rematar, la guinda del pastel. Los recursos obtenidos servirán para mejorar la movilidad con tres ejes: movilidad no motorizada, seguridad vial y transporte público. ¿En serio creen que con esa platica nos van a solucionar todos los problemas viales de la ciudad? ¡Qué risa, bandera! ¡Viva la corrupción!
