México podría estar perdiendo la jugosa cantidad de 7 mil millones de pesos al año por no regular de forma efectiva a la industria de los vapeadores. ¡Vaya sorpresa, señores! Mientras el país está ahogado en deudas, tratando de sumar billetes para salud, educación y seguridad, resulta que los vapeadores se están chupando ese dinero sin chistar.
Alberto Gómez Hernández, el policy manager de la World Vapers Alliance, salió a destapar la olla y lanzó al ruedo la advertencia de que el país está dejando ir una buena tajada de impuestos por andar de pichi prohibiendo los vapeadores. ¿Se nota la ironía, verdad? Pero ahí no queda el show, el experto José Jesús Rodríguez le dio la puntillita al asunto al hablar de la necesidad de una «buena regulación».
Por si no lo sabían, la Ley de Ingresos de la Federación tiene como meta una recaudación récord de 8.7 billones de pesos para el próximo año. ¡Aplausos, por favor! Pero mientras tanto, México está de fiesta dejando pasar oportunidades doradas de ingresos.
En palabras de Gómez Hernández, el Estado debe dejar de hacer el tonto prohibiendo y ponerse las pilas en regular de manera inteligente estas lucrativas maquinitas. Porque, ¿saben qué? Mientras más prohibición, más mercado negro, menos impuestos y más pérdidas para la nación. ¿Quién lo iba a decir, verdad?
Y mientras tanto, en el circo de la legalidad ficticia, el país sigue sin legislar bien, sin cobrar, sin atacar el problema real y ahí van los millones volando mientras nadie los agarra. ¡Viva México, señores! ¡Vivan los vapeadores y el dinero que se nos va por la tubería del mercado negro!
Pero hay más, Rodríguez mencionó que la falta de regulación está dejando espacio para un mercado informal activo y una confusión brutal sobre cómo clasificar los productos sin tabaco. ¡Qué problemitas tan interesantes nos traen estos vapeadores, eh!
Y para cerrar con broche de oro, mencionaron que México está enfrentando un desafío monumental en su recaudación tributaria gracias a la alta informalidad de la economía y la evasión a lo grande. ¡Qué honor, México, ser tan buenos en dejar de ganar dinero! Ya quisieran otros países ser tan chingones en perder millones por no regular bien las cosas. ¡Qué orgullo!
