Beatriz Paredes, exgobernadora y exlegisladora, recibió la medalla ‘Manuel Aguilera Gómez’ en una ceremonia rodeada de aplausos y círculos políticos, ¡vaya sorpresa! La recibe de manos del ilustre político, Florentino Castro López, en un evento donde hasta el alcalde Giovani Gutiérrez tuvo el honor de estar presente y hacer acto de presencia.
Según Beatriz, Aguilera Gómez, ese súper politiquillo «progresista», ha dejado huella dentro del catálogo de politicastros que nunca pasan de moda. Y es que recibir medallas mientras se discursa sobre «[…] el prestigio del quehacer político» es toda una obra maestra en sí misma.
Pero aquí no acaba la comedia, mis estimados lectores. Giovani Gutiérrez, el alcalde, descubrió el hilo negro al hacer su discurso colorido y poético sobre la laureada Paredes, mencionando la mano firme y el temple de la guapa galardonada. ¡Qué poético! Y para cerrar con broche de oro, dijo que Beatriz es la Indira Gandhi de la clase política mexicana. ¿Quién se lo cree?
Sí, amigos, todos en la ceremonia aplaudieron y vitorearon porque la ‘grande’ Paredes Rangel se llevó a casa su medalla como recuerdo de un día más de hipocresía en el mundo de la política. ¡Bravo, bravo! ¡Qué orgullo ver cómo se apapacha a los políticos veteranos!
Y es que mientras el alcalde despedía el evento con palabras de miel y halagos para la exgobernadora, la verdad es que retumbaba en el ambiente la misma pregunta: ¿y si mejor arreglamos el país en vez de dar medallas por el «prestigio» político? ¡Viva México, señores y señoras! ¡Vivan los politicastros de siempre, que aunque hace décadas que no hacen nada relevante, siguen recibiendo medallas por su supuesta «trayectoria» e «importancia» en la historia! ¡Qué hermoso es vivir en semejante fantasía!
