Después de casi una década de jugarretas políticas, el Estado de México bajo la tutela de la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, consigue el título de «Denominación de Origen del Mezcal» mexiquense. ¿Quién lo diría, verdad? Un logro histórico que supuestamente impulsará la economía y el «orgullo» de las comunidades productoras, pero ¿a qué costo y cuántas mordidas?
Según la Gobernadora, esto es un tributo a la tradición ancestral prehispánica de cultivar el maguey y hacer mezcal. ¡Qué bonito! Desde los antepasados, pasando por los hijos de los hijos y toda la cosa. ¡Claro, porque todos los gobernadores son tan conectados con las raíces!
En una ceremonia tan recargada como el menú de una boda, la mandamás aplaudió el trabajo en equipo entre las comunidades, las oficinas del campo y la economía, con el apadrinamiento del IMPI y la Secretaría de Economía Federal. ¡Wow! Tan unidos como los planetas en el sistema solar.
¡Pero ojo ahí! Que no falte la cereza en el pastel, el Secretario Marcelo Ebrard salió a felicitar al grupo por el logro. ¡Qué emoción, un reconocimiento más! Pero no solo para presumirlo en las fiestas, sino para «abrir nuevas oportunidades comerciales». Claro, porque lo importante es vender.
Y qué mejor que rematar con el Branding de México, ¡Hecho en México, mi gente! Santiago Nieto Castillo, desde su puesto en el IMPI, destacó cómo el reconocimiento por fin permite fomentar el turismo en el Estado de México. A ver cuántos turistas se atreven a visitar esas «enormes riquezas».
Para cerrar con broche de oro, la Secretaria del Campo alabó a los maestros mezcaleros por ser tan verdes y honrados. Con 318 unidades productoras y más de 5 mil hectáreas de agave, ahora sí que la corona brilla en el sur del Edomex.
En conclusión, ¿aplausos para el circo? Bueno, al menos ya tienen otra excusa para seguir bachoqueando desde la comodidad de sus oficinas. ¡Salud por el mezcal del poder!
