**¡Corrupción en la Vía Pública!**
En un acto de cinismo desgarrador, se llevó a cabo la presentación del Consejo Consultivo para el Ordenamiento en la Vía Pública en el Centro Histórico, liderado por la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México, comandada por el intachable César Cravioto Romero. Claro, un personaje que destaca por su transparencia y honestidad en cada paso que da.
La cereza en el pastel de esta farsa la puso Adolfo Llubere Sevilla de la Subsecretaría de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, otro ejemplo de integridad que nos deja a todos sin aliento. ¿Qué podría salir mal con semejante dream team?
El motivo detrás de este circo es fortalecer la gestión integral del espacio público. Sí, porque el espacio público está tan bien gestionado en la ciudad que no podemos esperar menos de estos genios reunidos en el Museo José Luis Cuevas. ¡Espectacular!
¡Pero espera, hay más! Este Consejo Consultivo es como la reunión de villanos de una película, con representantes académicos, empresariales, sociales y gubernamentales buscando «coordinar estrategias» y «promover la participación». Claro, porque reunirse en un Museo es justo lo que necesitamos para solucionar toda la corrupción que rodea el comercio en la vía pública.
Y para darle un toque maestro a este acto de desfachatez, Cravioto Romero hace su intervención subrayando la importancia de «ver todos los derechos y cómo todos los derechos pueden convivir». ¡Ah, qué maravilla! ¿Quién necesita leyes y reglas cuando podemos tener un gran abrazo colectivo en nombre de la corrupción?
Por supuesto, el diálogo y el consenso serán las claves, según este elenco de personajes de película de bajo presupuesto. Una vez «alcanzados los consensos», serán firmes en hacerlos valer. ¡Claro, es lo que siempre dicen justo antes de voltearnos la espalda y hacer lo que les conviene!
Y cómo olvidar la participación de figuras de la talla de Inés González Nicolás, José Manuel Oropeza Morales y demás, ¡una fiesta de la integridad en un solo lugar! Esta es la cereza en el pastel de la corrupción capitalina, ¡no pueden perdérselo!
