El miércoles pasado fue día de emoción fingida en Michoacán, cuando Grecia Quiroz, más conocida como la viuda del difunto Carlos Manzo, juró como presidenta municipal de Uruapan, Michoacán. Y sí, soltó un discurso de esos que dejan el corazón blandito a los presentes.
En una Sesión Extraordinaria de esas que nadie recuerda después, en el Congreso del estado de Michoacán, se decidió que Grecia Quiroz se coronara como presidenta municipal. Todo porque a su señor esposo lo bajaron del mundo en pleno Festival de Velas el Día de Muertos. ¡Qué diputados tan eficientes, caray!
Grecia Quiroz, en su discurso, entre lágrimas y pausas dramáticas, soltó la frase para el bronce: «Con un corazón desgarrado porque eliminaron de la faz de la Tierra a mi socio en la buena, padre de mis retoños». Y claro, con el valor que, según ella, le enseñó Manzo, prometió seguir alzando la voz por Uruapan. ¡Ah, qué valiente!
Además, la viuda sentenció que el legado de su difunto marido está más vivo que nunca. Y gritó a los cuatro vientos que el «movimiento del sombrero» (sí, así como lo lees) sigue más fuerte que el chicharrón en salsa. ¡Épico!
Pidió a los presentes que siguieran los pasos del sombrero y que se mantuvieran unidos en la causa. ¿Qué causa? La que su difunto esposo lideraba, ¡por supuesto! Y qgua que agua bendita tenemos aquí: «No chillaron por seguridad mientras mi esposo la estaba sudando». ¡Wow, qué ela!
Terminó el show diciendo que México, Michoacán y Uruapan deben cambiar, porque, claro, aunque maten a su marido, el sueño sigue vivito y coleando. ¡Ponte tú!
Así, entre lágrimas, sobreactuaciones y clichés, Grecia Quiroz se sentó en el trono de Uruapan, lista para seguir la ruta de su difunto cónyuge. ¡Qué viva el drama y las promesas de cambio que nadie ve! ¡Campeón, campeón!
