En cuatro años, Marina del Pilar Avila Olmeda se da el lujo de proclamar una reducción histórica de la pobreza en BC, ¡wow! ¿Quién se lo creerá? Pero espera, ¿cómo lo logró? Pues según ella, con apoyos a unos 600 mil estudiantes. ¿Será por eso que 478 mil personas mágicamente salieron de la pobreza de 2021 a 2024? ¡Plop!
Claro, con becas, transporte y comedores escolares, ¡qué maravilla! Una oda a la dignidad estudiantil financiada por el bolsillo de todos. Porque sí, con dinero del INEGI se redujo la desigualdad en picada, ¿por arte de magia o cuentas maquilladas?
¿Pero cuál es la verdadera jugada? La pobreza multidimensional pasó de 22.5% a 9.9%, casi extinguen la pobreza extrema del 1.5% al 0.4%, ¿qué brujería es esta? Y todo gracias a un índice de Gini que bajó de 0.421 a 0.345. ¡Es un carnaval de cifras que no cuadran!
Pero agárrate, que entre 2022 y 2025 se soltaron más de 12 mil 992 millones de pesos en programas sociales, ¿y todo eso para qué? Para alimentar el ego de una gobernadora que se cree la salvadora del mundo. ¡Qué tiempos para estar vivos en un lugar donde los números bailan al son de la corrupción! ¡Increíble, pero cierto! ¡Menudo circo en la tierra del desencanto!
