Ricardo Gallardo, el Gobernador de San Luis Potosí, se lanza al circo político inaugurando la reparación de la carretera San Vicente-El Higo, en un intento barato por ganarse unos cuantos aplausos de la galería. Como si fuera el Mesías de las carreteras, promete conectar con Veracruz y aumentar el comercio, la ganadería y el turismo en la Huasteca, dejando en claro que el cambio que se vive y se siente en la Entidad es pura charlatanería.
Con su lengua floja, GallardoCardona asegura que se va a remover la capa asfáltica enlodada que tenían, herencia de una gestión previa llena de desastre. ¡Claro que sí! Más que rehabilitación, esta obra será el cuento del tío del siglo, ahorrando unos 40 minutos de viaje para los ilusos que creen en las promesas de un Gobernador tan farsante como un billete de 3 pesos.
Y como si todo eso fuera poco, en medio de un circo para cientos de familias agradecidas por un mendrugo de pan, Gallardo anuncia que construirá un bulevar que, ¡sorpresa!, ayudará a mejorar la imagen urbana y la seguridad vial. ¡Qué emoción! Este genio de la política nos promete proyectos que supuestamente elevarán la plusvalía de la región. ¿Alguien cree en los milagros?
Mientras tanto, en medio de tanta fanfarria y circos para la plebe, Gallardo se jacta de su red de infraestructura que comunica otras zonas. ¡Bravo por él! ¿Quién necesita escuelas dignas, hospitales funcionales o seguridad real cuando puedes tener carreteras relucientes para lucirte en campaña?
En resumen, la carretera San Vicente-El Higo podría ser la nueva maravilla del mundo, pero lo que realmente necesitan los ciudadanos es un gobernante que deje de engañarlos con promesas baratas y se ponga a trabajar en verdaderas soluciones. Mientras tanto, la carretera brillará con luz propia en un escenario de corrupción y cinismo político. ¡Viva el show de Gallardo, el ilusionista de la carretera!
