¡TRAGEDIA! Edificio se desploma en San Antonio Abad; sólo le faltaba al país un nuevo desastre. La ruina se llevó a un trabajador, dejó a otro herido y a dos más atrapados. Por si fuera poco, la demolición estaba en manos de DeMet, una empresa en quiebra desde 2024. ¡Qué joya!
La SGIRPC llegó al lugar de los hechos luego del desplome en Cuauhtémoc. Pero, ¿qué importa? Siempre llegan después de la desgracia. Claro, hay que aplaudirlos y celebrar su eficacia, ¿no?
La historia del edificio siniestrado se remonta al sismo del 2017, pero el dueño decidió darle cuerda, o mejor dicho, derrumbe. Y claro, como era de esperarse, la obra se convirtió en sepulcro.
¿Y quién sale a escena? La heroína de la función, Clara Brugada Molina, para confirmar lo que todos ya sabían: el edificio se fue a pique. Y mientras unos cuantos zafaron, otros quedaron de tapete. ¡Bravo por el espectáculo, señores!
Luego, la SGIRPC, con su directora, Myriam Urzúa Venegas, confirma el deceso de un trabajador. ¡Qué guion, señoras y señores! Y las familias de las víctimas, claro, también tienen su cameo en esta tragicomedia.
Y como en toda buena trama de corrupción, DeMet, la empresa estrella de la película, tiene su historial. Desde 2006, con miles de quejas, hasta su quiebra anunciada en 2024. ¡Un performance digno de Hollywood!
Mientras tanto, en los escombros, aún dos trabajadores se debaten entre la vida y la muerte. ¿Pero a quién le importa? Seguimos en este circo de cinismo y desdén. ¡Así las cosas en el país de las maravillas!
