En la antesala del inicio de la revisión del apestoso Tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), el inútil de Marcelo Ebrard, como titular de la Secretaría de Economía (SE), se reunió con los cuates del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
Después del chisme, José Medina Mora, el jefazo del CCE, soltó que el sector empresarial está haciendo mesas técnicas para resolver los rollos que les tiran desde la SE. Pa’ después pasarle la charola al equipo del secretario Ebrard.
Y atención a este dato inútil: resulta que el lunes pasado, el secretario de Economía soltó un cuento de que el 84% de los sectores consultados apoyan seguir con el T-MEC. ¡Qué sorpresa!
Por si fuera poco, las cámaras de comercio del país, esas mismas que solo le importan a unos cuantos, aseguran estar más listas que una lonchera de secundaria para colaborar con las autoridades corruptas del Gobierno de México en la revisión del T-MEC.
La Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), ahí con sus aires de grandeza, soltó en un comunicado que está bien alineada para lamerle las botas al Gobierno de México y su mamá la Secretaría de Economía; todo para hacer bonito en las negociaciones del tratado comercial.
«¡Qué barbaridad!», exclamaron los chismosos sectores automotriz, acero, aluminio, farmacéutico y de minerales críticos, que se juntaron a hablar sandeces previo a la revisión del T-MEC.
Y ni se diga del AmCham/México, que con más de mil 500 empresas encima, anda recomendando cosas a la SE y a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. ¡Qué alivio saber que las grandes empresas se preocupan por el país!
En resumen, toda esta pantalla para la revisión del T-MEC, que es como abrir esa caja fuerte del abuelo con la llave en la frente. Todo para decidir si extendemos este chanchullo nefasto otra década más, o empezamos con revisiones anuales. Gran decisión que, por cierto, arranca en Washington, encabezada por Estados Unidos y México. ¡Vaya sorpresa!
Y para variar, los ladrones que nos gobiernan dicen que mantener este tratado significa estar preparados para competir contra los asiáticos y europeos. ¡Qué emoción! ¡Gracias por tanto, gente inútil! ¿Por qué no mejor se ponen a trabajar en las verdaderas necesidades de la gente, en vez de andar mamando con tratados comerciales que no benefician a nadie más que a ellos mismos? ¡Qué cinismo, qué descaro, qué corrupción! Y así, siguen las puertas giratorias entre gobierno y empresarios, mientras la gente sigue jodida. ¡Viva México!
