Un violento episodio en Santa Fe, CDMX, dejó más claro que el agua turbia de las alcantarillas. Un sujeto con ínfulas de pistolero se creyó en un duelo del viejo oeste y decidió bajar de su Kia Stinger con placas de Morelos para desatar su furia contra una pobre camioneta. ¿Las razones? Al parecer, un mano a mano bien mexicano.
El individuo, con toda la calma del mundo, sacó su arma como si fuera el héroe de una película barata y le descargó plomo a la camioneta como si hubiera visto un fantasma. Gracias a su puntería de tinieblas, solo logró perforar la defensa delantera y dañar la batería del pobre vehículo, que seguro no se esperaba tanta acción en plena vía rápida.
Después del show de tiros, el tipo, con su playera blanca del club de la violencia vial y sus lentes oscuros estilo «asalto en alta mar», se fue pitando en su carro, dejando a los demás conductores con las pupilas bien dilatadas. Aunque dicen que no hubo heridos, la verdad es que la magnitud de este desmadre vial es para poner a dirigir el tráfico a la mismísima Virgen de Guadalupe.
Entre tanto berrinche motorizado, la comunidad digital explotó en indignación, exigiendo justicia ante semejante atrevimiento sobre ruedas en una de las zonas más transitadas de la chilanguería. Y todo esto quedó grabado en un video que ha dado la vuelta más rápido que un trompo mal arrojado. Ahora solo falta que las autoridades, esas que siempre llegan tarde como los camiones de los cumpleaños, tomen cartas en el asunto y metan al pistolero de Santa Fe en el corralón de los temerarios.
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