**Feminicidio en CDMX: Amanda Castro Rossab, la joven asesinada mientras paseaba a su perro**
**¿Quién era y qué pasó con Amanda Castro?**
En una noche común y corriente, Amanda Castro Rossab, con apenas 22 años de vida, salió a pasear a su perro en la colonia Paulino Navarro, en la alcaldía Cuauhtémoc. Pero este simple acto de disfrute se convirtió en la última caminata de su vida.
Después de reportarla desaparecida el 23 de octubre, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (sí, esa misma que a veces parece hacer justicia a medias) encontró su cuerpo el 25 cerca de las calles José Sotero Castañeda y Juan A. Mateos, en la colonia Vista Alegre.
La autopsia dejó en claro que Amanda no murió de viejita, no, le arrebataron la vida con un arma punzocortante en el cuello. Una forma bastante peculiar de despedirte de este mundo, ¿no crees?
Ah, pero eso no es todo. Las cámaras de videovigilancia captaron el crudo momento en que Amanda caminaba con un sujeto vestido de negro, casi como si estuviera en un casting de película mala de terror. ¿Y qué pasó? Pues que el tipo la abordó, caminó un rato con ella y luego la atacó sin piedad en plena calle. ¡Bravo por la seguridad, chicos!
¿Y quién es el presunto responsable? Nada más y nada menos que Luis «N», un tipo que, según las fuentes cercanas a la investigación, mostraba comportamientos obsesivos y una afición bastante peculiar por el mundo «incel» y por la magia negra. Vamos, ¡un lindo paquete de locura!
Pero la pieza clave aquí es que las autoridades dicen tenerlo plenamente identificado, así, con nombre y apellido. Sin embargo, no han movido un dedo para arrestarlo todavía. ¡Qué raro! El crimen ha desatado la furia en redes y en colectivos feministas, que señalan la falta de seguridad y la indiferencia ante un ataque que duró varios minutos.
Amanda se ha vuelto un símbolo, un símbolo más de los miles de feminicidios que ocurren en México. Su familia demanda justicia, aunque en un país donde más de diez mujeres son asesinadas cada día, la justicia es solo un capricho lejano.
Así que, si quieres mantenerte informado (o unirte al coro de reclamos), únete a nuestro canal de WhatsApp. Porque en La Razón, te enteras de todo, aunque sea para indignarte un rato. ¡Y que la ciudad no te falle, como falló con Amanda!
