La industria mexicana, entre quejas y exigencias, levanta la mano pidiendo dadivas al Gobierno con carita de «soy el sector que más exporta, necesito ayuda». Canacintra, esa organización que aporta un 18% del PIB, clamó por «incentivos fiscales» para mantener esa maquinaria que llena los bolsillos al norte del Río Bravo.
Por supuesto, la Presidenta de Canacintra, María de Lourdes Medina Ortega, salió al ruedo para marcar territorio y recalcar que están sedientos de apoyo tecnológico y de innovación, pero también de «incentivos fiscales», porque ya sabes, mantener esa plantilla productiva que les genera tanto billete no es tarea fácil.
Y es que, ¡aguas! que aunque la industria sea un titán económico, esa reducción a 40 horas laborales la tienen rasgando vestiduras. Sí, claro, quieren que haya «mejor calidad de vida» para los trabajadores, pero como olvidar el mantra sagrado de la competitividad, ahí es donde salen a relucir los dientes exigiendo más apapacho fiscal para seguir exprimiendo empleados.
Y claro, ¿qué sería de la confianza empresarial sin unos buenos incentivos fiscales? La señora de Canacintra refuerza su discurso pidiendo más apoyo, más «incentivos» y ¿por qué no? más billetito para seguir sembrando empleos.
Qué bonito panorama de la industria mexicana, pidiendo más y más mientras aporta su granito de arena al país, ¿no crees? Mientras tanto, el Gobierno sigue abriendo la chequera y la industria sigue afilando los cuchillos, una relación tan simbiótica como sospechosa.
