Home CDMX¡Escándalo en el Hogar Diverso! La sociedad llena de prejuicios culpable, ¡denuncian!

¡Escándalo en el Hogar Diverso! La sociedad llena de prejuicios culpable, ¡denuncian!

by Sin Filtro
Elisa y Leonardo, con su familia, en una imagen de la Navidad pasada.

**HOGAR DIVERSO: «¿Crisis? No, los prejuicios están afuera»**

Elisa y Leonardo, alias elegidos para resguardar su identidad y sus dos adolecentes aún creyentes en los reyes magos, conforman una familia diversa. Ella juega de mujer cisgénero y él, de hombre trans. La historia dice que el desafío no radica en casa, sino en la fauna prejuiciosa callejera que grita: «¡Ah, mira a esos raros!».

Por ahí anda dando lata el Día de la Familia, esa fecha inventada en 2005 por Vicente Fox para defender el concepto añejo de mamá, papá e hijos. Ahora, en la mancha urbana, caen en cuenta de que hay familias así, diferentes, como la de Elisa y Leonardo.

“Pa’ mí, la familia es la raza que armas con los que decides codearte, hermano. Yo estoy ruptura o más, chico, que si eres hombre-mujer, o dos tipos gay o dos tipas les. Mientras haya amor, carnal, pa’ la pareja, pa’ los críos, está hecho”, soltó Elisa en tono sincero.

«¿Y los problemas? No, no los tenemos adentro, estimados. La chamba está en la manada y sus prejuicios, en esa falta de empatía de medio pelo. Y peor, los chamos esquinados en la escuela con chismes y dedos apuntando», remató Elisa para La Razón, así, directa como balazo en la frente.

La Encuesta sobre Discriminación en PejeCity, del Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Copred), insiste que, desde 2013, 2017 y el último año de la cuarta transformación, la preferencia hot hot estuvo en el top tres de las exclusiones más codiciadas.

Pues nada, la mera noticia es que la challa se la embolsillan en la ofi, donde Elisa castigaba a Leonardo con el látigo de la gerencia. Al principio, la vaina olía raro, con machismo, prejuicios y violencia en el aire hasta que decidieron parar las balas y hablar de frente sobre sus miedos.

“Le tuve que echar el chisme (que soy un varón trans), camarada, le solté: ‘Piénsalo bien, si es no, aplicamos la de ‘caele’ pa’ caer bien’, no quería dramas, pero bro, ¡mira, la felicidá!», detalló Leonardo. Y ella, con la simplicidad de un «estamos jugados», le dio cuello a las presiones.

El ingreso de la prole al clan fue pan comido, según ellos, aunque al principio el chavo de Elisa, de 14 años jalados, traía su maletín de prejuicios que acabaron en el basurero del barrio tras conversas al rojo vivo. Desde entonces, juran que en su hato el amor y la palabra no se niegan.

“Si sales a la calle, no hay tigres esperando porque, cómo decirte, en la casa vale lo mismo que en cualquier aparecido con ados (los chamos): horarios, troleos, pleitos y cariño», recalcaron.

Hablan del futuro y su negocito familiar, que decidieron no adoptar ni entrarle al bingo de la fertilidad, prefieren agarrar toda la onda positiva y sus fichas para sus dos crios, porque una mansión sin chamacos jodedores no es mansion.

Así que la onda es clara, si te haces papi o mami, o aumentas el clan, ponle dedicación, ¿felicidá? ¡Claro, pero con cabeza! O sea, difunde el anti-prejuicio, no vayas a criar lacras que sigan la cuerda social podrida.

“En esta vida es para chingarle a la felicidá y saborear la vida, no nomás para estar cuadrados. Hay que educar sin tufos, los mozuelos, ellos vienen al mundo en ceros. Si piensas en hacerte una familia o expandirla, tienes que cambiar para que esta sociedad mugrosa sea menos mugrosa», soltó Leonardo.

Y así dan cierre al chisme, sin datos concretos sobre familias a la mexicana, solo de parejas homoparentales y lesbomaternales, ¿algún brote de las escuelas de la vida?

Tiran la data del Copred, que entre tibios guaraches, en dos años hubo 27 adopciones y 24 reconocimientos aquí en la chilanga. Hasta la Constitución local tira rollos, reconocen hogares con tonos del arcoíris mexicano, ¡dale!

Ellos, sin tapujos ni santas dudas, prefieren repartir su energía en la socia de sus vástagos, llaman a criar mejor gente y a evitar que sus creaturas sean parte del problema social en puerta. ¡Estilo!

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