César Cravioto, el secretario de Gobierno de la Ciudad de México, decidió hacer acto de presencia en redes sociales para desmentir que la renta del inmueble donde habitó fuera un favor a la Fundación. ¡Pero qué caradura!
En un video publicado, Cravioto aseguró que quieren tergiversar la información para señalarlo de actuar en la sombra y beneficiar a alguna institución. Vaya, ¡qué honor ser el defensor de la moralidad y la transparencia!
De acuerdo con reportes, el sujeto vivió durante más de 15 años en un lujoso inmueble de la Colonia Polanco, ¿saben de quién era ese palacete? ¡Pues de la Fundación Antonio Haghenbeck! Qué casualidad, ¿no?
Resulta que el penthouse que ocupaba este individuo era parte de un edificio propiedad de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, cuyos notables directivos han sido acusados de apañar propiedades ajenas. ¡Qué bonita familia!
La perla de la defensa, «yo renté por muchos años el inmueble para vivienda, y siempre pagué mi renta», dijo Cravioto. ¡Cáspita! ¿Cómo cuestionar esa honorabilidad ante semejante argumento?
Además, el señor añadió, como si fuera la monda, que se salió del lugar porque no le gustaba cómo se manejaba la fundación que le prestaba el departamento. ¡Qué acto de heroísmo abandonar un lugar por discrepancias éticas!
En resumen, Cravioto está en el ojo del huracán por usufructuar un palacete de una fundación cuestionada mientras se paseaba por Polanco. ¿Quién se aventura a creerle su historia de desencanto con la Fundación? ¡Qué historia tan conmovedora, señor Cravioto!
