¡Sorpresa! La Comisión Ambiental de la Megalópolis, ese círculo de magos que decide si respiramos aire de calidad o nos asfixiamos, decidió hoy que ya estamos salvados del aire putrefacto que nos envolvía. Claro, todo gracias a un «sistema anticiclónico» que se cansó de fastidiarnos y se largó de la región, ¡bendita dispersión de contaminantes!
Después de tragarnos casi dos días de mugre en el aire, la CAMe ahora nos cuenta que el viento se puso las pilas y se ha llevado la contaminación lejos -o eso queremos creer. Y oh, sorpresa, se asomaron nubarrones y humedad en el aire, ¡como si no hubieran aparecido en meses!
Parece más un discurso de autoelogio que una explicación seria.
Ahora que ya nos libramos del bochorno diario de la Contingencia Ambiental, la famosa alcabala con la que nos obligan a circular a media máquina, se restablece el desorden normal de circulación vehicular en la CDMX y sus aledaños. ¡Oh, felicidad suprema!
Bueno, salvo que tengas un coche con engomado rojo, terminación 3 y 4, o placas foráneas. Ahí, la fiesta sigue, ¡felices atascos!
Y sin mencionar la calidad de aire, ¿eh? El orgulloso informe de la CAMe nos dice que 7 estaciones en CDMX se la pasan soplando mugre, mientras que 4 nos dejaron respirar tranquilos. ¿Reparto equitativo de mugre quizás?
Pero qué contraste, en Edomex todo está «ACEPTABLE». ¡Así da gusto!
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