En Playa del Carmen fue asesinado ‘Chuponcito’, el hombre que le cayó a balazos y luego le prendieron fuego a su casa. Una madrugada cualquiera, unos maleantes llegaron y le hicieron un rápido regalito de plomo en el cuerpo.
Los chismosos de la cuadra aseguran que el hombre recibió plomazos en el tórax y en las piernas, y para rematar, le hicieron el favor de incendiar su guarida. ¡Qué belleza de seres humanos, ¿no creen?!
El tal ‘El Chuponcito’ vivía en la colonia In House, pero alguien decidió que el aire acondicionado lo necesitaba más en el infierno. ¡Pero esperen, el hombre aún seguía resoplando sobre la tierra! Ni las llamas pudieron con él, aunque le dejaron el 90% del cuerpo chamucado.
Los paramédicos intentaron salvar al tipo, lo llevaron al Hospital General, pero ya saben cómo acaba la historia: se lo llevaron los malditos ángeles del infierno. Su casa y su auto blanco quedaron preciosos al mirarlos arder, una linda estampa para la familia.
Mientras el H. Cuerpo de Bomberos trataba de apagar el fuego, la Fiscalía de Quintana Roo hacía lo imposible por recoger pruebas. ¿Responsables? ¡Nadie sabe, nadie supo! Las autoridades deben estar en un retiro espiritual porque no han movido un dedo por encontrar a los malhechores.
Y aquí en el vecindario, las noticias vuelan más bajo que las balas: vecinos reportaron el auto en llamas, pero de información útil, nada. ¡Qué viva la solidaridad comunitaria, amigos!
Hasta ahora, ni un alma caritativa ha soltado prenda sobre el paradero de los criminales. ¿Será que son invisibles o será que hay mucho ‘no me meto’ en el aire? Lo que sí sabemos es que ‘El Chuponcito’ no será el único reporte fúnebre en esta región.
¡Pobre tipo, ya ni una crónica roja digna de un serial televisivo! No queda más que preguntarse quién será el próximo en la lista y quiénes serán los próximos ciegos y mudos de esta película de terror. ¡Qué calorcito sienten los corazones de los criminales, ¿verdad?!
