Vecinos del edificio Isabel en Tacubaya alzan la voz en una denuncia incómoda que pone en evidencia un desalojo turbio a manos de la Fundación Mier y Pesado. Sí, el mismo edificio gemelo ubicado en la colonia del mismo nombre donde cinco familias se han visto desplazadas en un proceso de «gentrificación acelerada» de cara al Mundial de Fútbol.
Los habitantes del lugar, en una valiente protesta, señalan que este desalojo se lleva a cabo mediante artimañas como el aumento exagerado de las rentas, la no renovación de contratos o el envío de correos exprés con apenas 30 días de plazo para desalojar. ¡Vaya sutileza!
Y mientras las autoridades como Clara Brugada lanzan medidas en contra de la gentrificación, la realidad en Tacubaya es bien distinta. ¿Renovar el contrato? ¡Claro que no! Mejor remodelar para convertirlo en dúplex y exprimir más dinero. ¡Mucho mejor que tener familias viviendo en paz, ¿verdad?
La comunidad del Edificio Isabel, con infancias, personas mayores y redes de apoyo establecidas, se enfrenta a la avaricia despiadada de la Fundación Mier y Pesado que busca llenar sus bolsillos a costa del desplazamiento de los vecinos. ¡Qué belleza!
Y no es la primera vez, ¿eh? El edificio Ermita ya pasó por un proceso similar en plena pandemia, desalojando a más de 20 familias para transformar el lugar en un negocio lucrativo. De vivir con rentas accesibles a pagar precios estratosféricos. ¡El negocio del desalojo!
Avivando las llamas de la ira, los vecinos exigen detener estas obras injustas, incluir el lugar en un plan contra la gentrificación y ¡sancionar a los responsables! Porque la Fundación Mier y Pesado, en lugar de atender a infantes y adultos mayores como su misión indica, se dedica a violar derechos y desalojar a familias enteras. ¡Todo un cuento de hadas!
En resumen, mientras se construye un sueño para el Mundial, se destruyen realidades en Tacubaya. ¿Quién ganará al final? ¿La comunidad o la codicia? ¡La pelota está en la cancha, pero no juega limpio! ¡Denuncia ciudadana, despierta!
