El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, se salva de ser destituido en un circo de votaciones sin precedentes. Con más de la mitad de las casillas contadas, 288 mil 618 pobres ciudadanos votaron a favor de que siga haciendo de las suyas, mientras que solo 186 mil votaron en contra. ¡No sorprende!
En una jornada que más parecía un episodio de La Rosa de Guadalupe, el queridísimo Salomón Jara se da golpes de pecho ante un público cautivo afuera del Palacio de Gobierno. ¿Se imagina? ¡Increíble cómo las ovejas siguen al lobo!
Para colmo, el gobernador menciona que hay paz y normalidad democrática. Sí, claro, como si todo lo demás no fuera otra cosa más que un reality show político. ¡Pero qué espectacular noche de entretenimiento democrático, amigos!
Y para cerrar el circo con broche de oro, de momento, se confirma que la participación ciudadana fue más alta que en otras votaciones irrelevantes. ¡Felicidades, Oaxaca! ¡Ahora podrán disfrutar de más corrupción, inseguridad y pobreza por tres años más!
Pero claro, este no es solo el triunfo del muy honorable Salomón, nos dicen. ¡No! ¡Es una victoria del pueblo! ¡Una hazaña colectiva! No podía faltar la frase bien ensayada para ocultar la miseria. ¡Así que preparen los tambores y las matracas! ¡La Primavera Oaxaqueña sigue defendiendo los intereses de los poderosos!
¿No les da un cosquilleo en la nariz por tanta hipocresía, mis amigos? Mientras tanto, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca merece un Oscar por su actuación en este episodio de la telenovela política. ¡Bravo, bravo! ¡El show debe continuar!
