**Clara Brugada lidera casamientos masivos en el Auditorio Nacional**
La señora Clara Brugada Molina, conocida como la Jefa de Gobierno, se dio el lujo de encabezar una ceremonia de bodas en masa con un toque muy de cuento de hadas: más de 2 mil 378 parejas decidieron intercambiar anillos en el majestuoso Auditorio Nacional de la Ciudad de México. ¡De película, oiga!
Todo comenzó con la consejera jurídica del mal llamado paraíso chilango dando la bienvenida a los representantes de los tres poderes, ¡lo normal! Luego, felicitaciones a los novios por su valentía de meterse en semejante jarana colectiva. ¡Emoción y gritos al aire!
La función la llevó la jueza del Registro Civil, una tal Marcella Lizet De la Torre Martínez, quien afirmó solemnemente que el matrimonio es la casita del amor donde dos tortolitos adquieren derechos y deberes, mientras que otra juez, Dora Estela Sánchez, formalizó el intercambio de anillos, ¡bravo, bravo!
En un gesto de pura generosidad, la Brugada entregó paquetes de papelitos matrimoniales a cinco parejas «especiales». En su discurso, resaltó que la ceremonia era todo un mix de amor y diversidad: «Aquí vinieron jóvenes, viejos, mujeres, hombres, ¡de todo un poco!, porque en la CDMX los matrimonios son como los tacos, ¡cada quien le mete lo que quiere!», exclamó seguramente con una sonrisa de oreja a oreja.
Agradecimientos a diestra y siniestra a las autoridades del Auditorio Nacional y al personal que hizo el show posible. La Brugada remató con un discurso bien chido: «Este gobierno es el más romántico de la historia, ahí se ven en la próxima edición de los casamientos masivos. Por cierto, la Ciudad de México es como un terapeuta de parejas, siempre en la lucha por el amor y la justicia», ¡oye, qué emoción!
Y para bajar la cortina de la fiesta, Brugada partió un pastel y brindó con los novios felices, reafirmando su compromiso de construir una comunidad basada en amor, respeto y, por supuesto, papeles legales. ¡Qué bonito todo, digno de un anuncio de Harlequin!
Así que ya saben, si quieren una boda chida, con miles de compitas alrededor, pasen por la CDMX y pregunten por la Jefa de Gobierno, ¡en serio, ni pagar en palacio!
